Luego de la fiesta mas grande, donde se exagera al disfrutar la música y el alcohol, para vivir “la fiesta de la carne”, como lo es el carnaval, en Mazatlán también se exagera en la cultura: la feria de los libros en la Universidad Autónoma de Sinaloa, la FeliUAS, es un ejemplo.
Un evento anual que busca fomentar la lectura en todos los niveles de la humanidad. No es cualquier objetivo, pues en un contexto de violencia y carencia de valores positivos en las generaciones actuales, alimentar el espíritu o el alma, con dosis de cultura y conocimiento, resulta necesario y urgente.
El culto al narcotráfico o la sub cultura narca que padecemos en México, y en Sinaloa, en buena medida se debe a que los seres humanos somos débiles a las “bondades” o “modas” que impone el crimen. Y somos débiles porque carecemos de una educación sólida que evite esa mala influencia.
A parte de la educación que se recibe en el núcleo familiar, la escuela y los libros, son un complemento efectivo. Así se ha desarrollado el mundo.
Pero cuando la familia, falla, cuando en las escuelas no se fomenta la lectura; cuando un niño o joven no tiene contacto con un libro, las consecuencias son evidentes y graves: nos convertimos en una sociedad o zona de cultivo de cualquier anti-valor.
De acuerdo al informe del medio El Economista, quien a analiza la última encuesta del INEGI en 2023, hay una reducción de 12.3 por ciento de quienes leen en México.
Ese mismo estudio arrojó que después de la pandemia solo 3.7 libros se leen al año, del 40.5 de lectores.
Hay quienes asegurán que si hay un buen número de lectores, pero que no se dejan ver. Pero lamentablemente en las universidades, en áreas sociales, la tragedia es que no los maestros tampoco o poco leen. Quién esto escribe, hace unos meses, hizo un sondeo con 30 alumnos que estudian ciencias de la comunicación, y encontramos que sólo 3 alumnos tuvieron alguna recomendación bibliografica de alguno de sus profesores. Entonces, si los maestros no leen, no podrán fomentar nada a sus estudiantes, y éstos obtendrán un título, como profesionistas, sin haber entendido la importancia de la lectura.
Esto explica, en buena medida, el éxito de series televisivas, por ejemplo de narcos o la fama de quienes grababan discos como el género de corridos tumbados.
Por eso la feria del libro de la UAS, hace un claro contraste con la fiesta del carnaval. En el malecón se satisface a la carne, al simple gusto de gozar bajo el alcohol o la música. Pero unas semanas después, a unos metros del mismo malecón se desarrolla la fiesta de los libros, donde, donde exageradamente durante una semana, se analizarán más de 50 obras, con más de 100 escritores y especialistas de la literatura. Lo más importante, todo es gratis, a diferencia del carnaval.
Así se viven los contrastes en el puerto de Mazatlán. Las ferias de la carne y del espíritu.
