Coreografías realizadas por los propios alumnos
En una noche donde la emoción se conjugó con la técnica, el Teatro Ángela Peralta fue escenario de “Rastros”, el programa de fin de cursos de la Escuela Profesional de Danza de Mazatlán (EPDM), una de las instituciones más influyentes de la danza contemporánea en Latinoamérica.
“Rastros” fue un mapa coreográfico de memorias, búsqueda y transformaciones. La función reunió nueve piezas coreográficas que reflejan la diversidad estética, conceptual y emocional del trabajo realizado por estudiantes y docentes durante el ciclo escolar.
Bajo la dirección artística de Xitlali Piña y Johnny Millán, este cierre de temporada se convirtió en una ofrenda dancística que expuso el universo creativo de los alumnos a través de composiciones íntimas, poéticas y profundamente humanas.
El fin de cursos visibilizó las semillas sembradas en el cuerpo, la mente y el alma de los estudiantes. “Rastros” evidenció el crecimiento técnico de los alumnos y su capacidad de dialogar con el mundo desde la honestidad de su movimiento.
Cada pieza fue una voz, un testimonio, una pregunta lanzada al espacio desde el lenguaje de la danza. Fue también el reflejo del acompañamiento pedagógico que brinda la planta docente de la EPDM, conformada por artistas y educadores como Víctor Manuel Ruiz, Xitlali Piña, Johnny Millán, Karla Núñez, Surasí Lavalle, entre otros, respaldados por el compromiso del Instituto de Cultura, Turismo y Arte de Mazatlán.
En tiempos donde el arte resiste, educa y transforma, la EPDM ratifica su papel como semillero de creadores comprometidos con una visión crítica, estética y social. “Rastros” dejó en escena no solo talento, sino memoria viva de un proceso formativo que honra la danza como herramienta de presencia, pensamiento y sensibilidad colectiva.



