La Reforma Financiera de la UAS, Ahora o Nunca

Hace muchos años la Universidad Autónoma de Sinalao, el proyecto educativo mas importante del noroeste de México, entró en una espiral de crisis conómica, debido al desorden financiero en sus contrataciones, jubilaciones, y ante el crecimiento de su matrícula. Año con año ha sido «un peregrinar» de las autoridades en turno en pedir dinero adelantado al gobierno federal o estatal para cubrir las finanzas de fin de año. Hoy hacen lo mismo, pero para cubrir la demanda de las quincenas comunes. Es decir, el problema es mayor.

La evolución generó que miles de trabajadores de todo tipo se jubilaron con el último pago de su cheque, sin haber aportado un peso para su jubilación, y de paso otra buena aportación del Seguro Social. También los jubilados reciben aumentos de salario y pagos de vacaciones, como si aún estuvieran en activo. Eran las conquistas sindicales, producto de luchas intensas. Pero todo eso, mas las contrataciones sin freno de cada autoridad que ocupaba las cúpulas de la Institución, con altos sueldos y poca productividad. Pues se contrataban a amigos, parientes, o gente de cualquier tipo de relación con los que mandaban en la UAS.

Más tarde la universidad mantuvo su apertura y prestigio, de tal suerte que la matrícula fue aumentando. Hoy se dice que hay más de 90 mil horas clase que la Secretaria de Educación Pública no reconoce.

El dinero destinado a la UAS, vía Estado o Federación, poco a poco fue insuficiente, por eso hoy cada mes sufren para completar el pago mensual de los trabajadores: no hay mas dinero. Y la SEP ha condicionado a la Universidad a que primero repare todo el daño y luego ver la posibilidad de un aumento al presupuesto: es decir, la SEP no quiere llevar más dinero «al barril sin fondo».

Ante la situación, Jesús Madueña Molina, el actual rector, «ha tomado el toro por los cuernos» y ha emprendió una reforma financiera a la que eufemisticamente ha denominado «Reingeniería Administrativa». Pero es una reforma donde busca quitar recursos de un lado y enviarlos a un fideicomiso para que pueda haber jubilación, por ejemplo para los trabajadores que entraron en 2016, y que haya dinero para los que hoy están jubilados. Esto, nos parece una buena idea.

Si no se hace esta reforma, los expertos adelantan que en 8 años no habrá dinero para pagar a jubilados, sector de donde alguna fracción se opene a dicha reforma.

Pero si no es ahora, que el gobierno espera la voluntad de los universitarios; si no es ahora que el rector tiene el apoyo del Estado (de Sinaloa), si no es hora que Madueña goza de legitimidad a haber salido de una consulta polular; si no es ahora, será nunca. Las mejores condiciones son las de hoy.

La UAS ya no soporta más tiempo con una carga financiera donde «los muertos ya no alcanzan para enterrar a los vivos» es una situación muy delicada.

Los trabajadores jubilados, los que van a jubilarse con las reglas a modo, y los de recién ingreso, todos, deben depojarse de su interés personal y pensar en esa noble institución que les dio mucho, y si aceptan, les seguirá dando más.

En próximas semanas habrá una consulta a los universitarios para saber si aceptan la reforma de Madueña o no. Esta reestructuracion es ahora o nunca.