El Asecho, Privacion de la Libertad y Atentados: el Signo del México Paralelo a la Institución

El acoso y muerte a los mineros localizados en fosas clandestinas; la privacion de la libertad o «Levantones», así como atentados a funcionarios, son el signo del México que permencia oculto, del submundo que habia actuado sigilosamente con una brutal e imparable fuerza de dominación territorial.

Hoy el país, y especialmente Sinaloa, vive una aterradora realidad: la sociedad vive bajo el asecho de los criminales; de esos seres que «mantienen las plazas». La sociedad, en mayor o menor medida, conocen el modo de operación de grupos que «controlan» la venta y distribución de drogas, para consumo local y el tráfico hacia Estados Unidos EE. UU. Así hemos vivido los sinaloenses bajo la política de gobiernos del PRI, PAN y ahora Morena. Pero nunca habíamos conocido el verdadero rostro del crimen organizado.

A raíz de la detención de Ismael Mayo Zambada y de Joaquín Guzmán, se ha desarrollado una guerra entre grupos de criminales, jamás vista. Hoy hemos pasado de la ficción a la realidad. Por ejemplo la obra cinematográfica «El Infierno» de Luis Estrada, donde el personaje principal «El Cochiloco» se quedó en el imaginario colectivo y en la narrativa de todo los sucesos relacionados con las historias del narco, se queda corta ante la inusitada realidad.

Los asesinatos, las desapariciones y los atentados, como el reciente a dos diputados y el asesinato del político Héctor Melesio Cuen; así como la desaparición y muerte de trabajadores mineros en Concordia, hablan de la terrible trajegedia en que estamos todos los sinaloenses ante la incapacidad de los tres niveles de gobierno.

Ya cumplimos dos semanas de notas formales e informales en torno a la desaparición de 10 u 10 mineros. El común denominador ha sido el hermetismo o cerrazón del gobierno sobre los hechos. La gente se entera por redes sociales o por filtraciones de los familiares, a quienes les han informado que su familiar es uno de esos que localizaron en esa fosa. Todo lo controla bien el gobierno, pero no así los acontecimientos que anteceden los sucesos. Es decir, no hay prevención. Los criminales mantienen controladas, secuestradas las comunidades y zonas serranas o rurales, ahí nadie dice ni hace nada, el gobierno tampoco.

El secuestro de mineros en Concordia, lamentablemente no es nuevo, ya en 2014 un grupo de criminales que mantenían su ley en la zona serrana de ese municipio, había asesinado a toda una familia de empresarios mineros, los Fitch. Pero eso no bastó para prender focos rojos en la zona. El control siguió hasta ahora, después de 11 años, con la misma sangrienta historia.

Esa realidad de 2014 ocurrió y quizás las autoridades creyeron que quedaría como una realidad oculta. Pero no, a raíz de la guerra entre grupos criminales, resurge la cruel realidad de ese México peligroso que a cada instante asecha a la sociedad.