Muchas fiestas de Carnaval han sido exitosas, pero la edición actual destaca, precisamente por los excelentes resultados, por la buena coordinación entre los tres niveles de gobierno para aplicar operativos de seguridad, y por la buena conducta de los mazatlecos y turistas. Aunado a esto los organizadores lograron una fiesta de calidad: un desfile con vistosas alegorías; conciertos con artistas de buen nivel. El certamen de rey y reinas entregó excelentes personajes: mujeres y niñas bellas e inteligentes con un rey muy alegre y carismático.
Pero este carnaval se planeó y se ejecutó en medio del temor que implica vivir en un lamentable contexto de violencia. De ahí el reto: hacer una enorme fiesta bajo la amenaza de la delincuencia. Sin duda que los operativos de seguridad dieron resultados, junto a la buena organización por parte la joven presidenta municipal, Estrella Palacios Domínguez y del nuevo director de Cultura, Óscar García. El Éxito también es de ellos, y del gobernador Rubén Rocha Moya, quién apoyó, vía secretaria de turismo, a la máxima fiesta.
Atrás quedaron las voces, con razón y sin ella, de quienes promovían no asistir al carnaval, o lo peor, no hacerlo. Había suficiente razón para no pensar en una fiesta ante el dolor de miles de familias que sufren la pérdida de un ser querido ocurrido en esta guerra sangrienta entre criminales. Quizas muchos no midieron el daño que hubiera generado a miles de empresarios, que con el carnaval generan empleos y promueven la economía local. El carnaval es una excelente estrategia de promoción turística pero también de recuperación económica para pequeños y grandes negocios del puerto; por esos motivos es justificada la organización de este evento.
Cuando empezaron a conocerse los reportes de que había grandes concentraciones humanas en el estadio «Teodoro Mariscal», en Olas Altas y en el parador turístico «Las letras» llegaron, a los responsables, sentimientos encontrados: por un lado qué bueno que vinieron los turistas y que los locales hayan decidido salir a vivir su carnaval, pero también crecía el temor y la responsabilidad para brindarles seguridad. Y en un clima de violencia como el que existe, esa actividad se complica.
Pero no hubo problemas. Decenas de medios de comunicación nacionales, regionales y locales, dieron a conocer el desarrollo de un carnaval positivo, de buen gusto y calidad.
Tras bambalinas de la fiesta actuaron los trabajadores de aseo urbano, de jumapam y de Cultura, todo bajo la supervisión de Estrella Palacios y Mireya Sosa Osuna. Ellos hicieron un buen trabajo, pero la gente se comportó y en medio del miedo salieron y dieron vida al carnaval, así ocurrió el éxito



