A propósito del día internacional de la mujer el 8M que ayer nos recordó la lucha de las mujeres por rescatar sus derechos, vamos a poner en perspectiva la vida de Antonieta Rivas Mercado, quién tuvo su mejor vida durante y al terminar la Revolución Mexicana. En este contexto la hija de Antonio Rivas Mercado, un éxitoso arquitecto a quien Porfirio Díaz encargó el diseño de lo que hoy es el Ángel de la Independencia, se distinguió en la capital mexicana como una mujer que aportó al feminismo.
Ayer las manifestaciones, las oficiales y las independientes, nos robaron la atención para reflexionar sobre el avance de la recuperación de derechos, y al mismo tiempo lo que falta por lograr, para la mujer mexicana y del mundo.
Desde el oficialismo, antes emanado del PRI y el PAN, y ahora de Morena, se percibe una época de cambios positivos para la vida de las mujeres. Y en parte es cierto: hoy las mujeres, por ejemplo tienen garantizado por ley, el 50 por ciento de cargos públicos, ya sea por designación o por elección. Un logro importante en la vida política, social y economíca para ellas.
Pero se mantiene un reclamo justo: junto a estos avances, subsiste la misoginia, el machismo y el desprecio por las mujeres. Aun hay hombres, padres de familia y madres, que siguen considerando a las niñas en segundo plano ante los varones.
Los gobiernos —con buenos avances en actividades afirmativas— aún denostan a las mujeres. El crimen organizado las desaparece o las aniquila. Este contexto de violencia es una cuenta pendiente que el Estado mantiene con las mujeres de México.
Pero regresado a 1920, Antonieta Rivas Mercado, ya pugnaba por la libertad de las mujeres. Ella tuvo mucho dinero que el acaudalado de su padre le había heredado. Parte de su fortuna la invirtió en la promoción del arte y la cultura. Como mujer feminista, pero con sentimientos normales, fue esposa, madre y separada, no divorciada, amante de José Vasconcelos. A él le financió parte de su campaña política.
Sufrió los embates del Estado de su época: tuvo que huir con su hijo. Pero en México dejó la huella en el teatro, música, pintura y literatura, así como una actitud en la sociedad de su época siempre de buscar la libertad de las mujeres.
Por desamor, en la Catedral de Notre Dame en París, Francia, se quitó la vida. Quizás fue la única violencia que ella usó en su corta vida. La uso para sí misma.
Mas detalles de la extraordinaria vida y obra de esta mujer se pueden leer en el libro «Bajo la Sombra del Ángel» escrito por u nuera Kathrin S. Blair, obra imperdible para el tema del feminismo al concluir la Revolución Mexicana.
Ayer también vimos la violencia de las mujeres que marcharon en Mazatlán o en la Ciudad de México. Dicen que es para visibilizarse, es decir, para que las vean y así poder recordar la deuda que hay con ellas.
Antonieta Rivas Mercado, fue una feminista en un contexto mucho muy difícil para manifestar una simple idea de libertad. Ella luchó como se lucha hoy, pero lo hizo de distinta manera. No empleó la violencia para darse a notar, se visibilizó por su noble causa: la promoción del arte.
Hoy las mujeres han avanzado gracias a la lucha de ellas y de hombres, que no comulgan con la violencia, pero que han aportado para ir pagando esa vieja cuenta que el mundo tiene con las mujeres.



