La fuerte derrota que el Partido Acción Nacional sufrió en las elecciones de 2024, y el anuncio de la reingeniería que se hizo está semana, son los dos momentos más notarios de ese partido, en poco más de un año de actividad política.
La noticia fue que el PAN «puso fin a la época de alianzas», que otra vez abrirán sus puertas, vía la afiliación, a la sociedad. Ahora mediante una aplicación para quien deseé convertirse en panista, haga sus trámites por la vía cibernética.
Jorge Romero, el actual jefe nacional dejó claro que «la única alianza será con los auténticos liderazgos ciudadanos». Y de paso mostró el nuevo logotipo del partido. Todo esto se enmarcó en una marcha que partió del Monumento a la Revolución —ubicado a un ladito del edificio Frontón México, donde hace 86 años se fundó el PAN— hacia el monumento Angel de la Independencia. Ahí se hicieron los anuncios.
Creemos que este deslinde del PAN con el PRI, pues aunque parezca paradójico, ocurrió esa impensable alianza, era necesario desde hace mucho tiempo. El que también se hiciera en esta coyuntura política donde se le cuestiona y señala al oficialismo, como responsables de corrupción en el caso de «La barredora» en Tabasco con Adán Augusto en el blanco de señalamientos; cuando resurge el tema del «Guachicol» relacionado con el gobierno federal; y cuando el PRI, su aliado, sobresale en escándalos Impulsados por su dirigente Alejandro Moreno Cárdenas «Alito», actor de escándalos como el pleito en el Congreso, o la petición de que intervenga Estados Unidos en México; son acciones parte un contexto, donde el PAN debe anunciar su postura. Por eso suena bien que por fin hayan reaccionado y redefinan sus objetivos.
Si bien es cierto que el PAN goza de un reconocimiento histórico en la lucha por la democratización de este país, y la construcción de una sólida oposición al régimen que gobernó por las de 70 años, con una propuesta de gobierno alterno y viable, también es cierto que tanto Vicente Fox como Felipe Calderón, entre otras cosas, no cuidaron al partido, y por omisión o comodidad, acabaron con la institucionalidad que mantuvo su solidez, prácticamente desde su fundación en el 1939.
Cabe recordar que fue Ricardo Anaya, quien como dirigente cambio las reglas internas para permitirse ser candidato a la presidencia de México. Se implementó una política que desfiguró al partido, al grado de ser considerado como «partido cártel». De acuerdo a la teoría que han defendido los politólogos Richard S. Katz y Peter Mair.
Ambos teóricos aseguran que «los partidos políticos dependen cada vez más de fondos públicos, lo que los hace menos dependientes de sus miembros y más dependientes del Estado». En 12 años en que el PAN llegó «a los pinos», el partido restó interés en su militancia; bloquearon la afiliación, y hasta hubo un dirigente que se atrevió a cambiar las reglas para su beneficio personal. En esa época el PAN tenía dinero y desde la presidencia se decidía la política: se convirtió en un partido cártel.
Morena aprovechó esa desvinculación del PAN con la sociedad, y también el desastre que para esa época ya tenía PRI con sus bases y la gente común. Así ocurrió la caída de ambos partidos, a tal grado de que a alguien se le ocurrió que aliados llegarían no sabemos a dónde. Pero lo que sí supimos es que no llegaron a nada agradable.
Hoy el PAN «marca su raya» y propone ir solo pero con líderes reales en la ciudadanía. Está de dudarse si esta oferta tendrá éxito, pues quienes la impulsan son los responsables de la caída política. Si Jorge Romero, quién también es señalado de graves actos de corrupción como integrante del «Cártel inmobiliario» se hubiera separado. Si la cúpula que hoy se mantiene en el PAN, hubiera anunciado que dejan el espacio, sería un acto que seguramente abonaría en la credibilidad, de que el proyecto van en serio. Pues la oposición está huérfana de proyecto alternativo frente a la 4T, pero los partidos tampoco ofrecen un plan.
Entonces el anuncio de esta semana es para refundar al partido, ofrecer una alternativa política a millones que no aceptan al régimen que gobierna. O solo es para seguir igual?



