La Reforma Electoral: Negociación o Ruptura

Finalmente ayer llegó la propuesta de Reforma Electoral (RE) de la presidenta de México a los diputados. En ella se buscan cambios al sistema electoral, que de aplicarse, reducirá la política de los partidos de oposición, incluídos los aliados: Partido del Trabajo y Verde Ecologista de México. Paradójicamente es con sus aliados, y no con la oposición, PRI, PAN o MC, con quién el gobierno de México y Morena tienen la resistencia para la aprobación o no de la RE.

Reducir el subsidio económico a los partidos políticos y evitar que los diputados plurinominales sigan saliendo de las decisiones cupulares, son el principal obstáculo. Nadie de los partidos pequeños quiere perder la oportunidad que les permite el sistema creado en el antiguo régimen donde mandaba el PRI y el PAN principalmente.

Desde hace semanas, aún sin conocer el proyecto final, la oposición más categórica se hizo pública, en voz de políticos de ambos partidos aliados. En ese contexto Claudia Sheimbaun aclaró que de no alcanzar los votos, no sería «un fracaso», ella estaría cumpliendo el compromiso de campaña y gobierno. Pero los culpables serían entonces los dirigentes del PT y Verde. Y ya más adelante sería Morena quien determine la relación entre los tres partidos. Una amenaza en voz de la jefa política de Morena, de la presidenta.

Aquí sería interesante observar, tanto al PT como al Verde, en las próximas elecciones sin el apoyo del gobierno o de Morena, pues todos los diputados y senadores de ambos partidos han llegado bajo una negociación entre el partido fuerte y los pequeños aliados: ¿sin esa alianza no viven ninguno de los tres? Creemos que Morena sobrevive sin problema, pero no sería la misma suerte para los otros.

Entonces estaría difícil que el desafío hacia la presidenta llegue hasta la negación total, pues en medio de todo está la supervivencia de las cúpulas de ambos partidos: partidos de familia. Organizaciones políticas que viven de la sujeción o poder de los grandes, ayer del PRI y del PAN, y hoy de Morena.

Como dato curioso dos situaciones. Alberto Anaya Gutiérrez lleva más de 30 años al frente del PT y 21 como diputado y senador. Obvio, sin hacer campaña en el territorio.

El PVEM nació en 1986, a los a los 14 años se alió al PAN en el año 2000. Se unió al PRI de 2003 al 2018; y de 2108 a la fecha está con Morena. Un partido que no sabe hacer campaña solo.

Entonces la RE implica, como en todo proceso político, una milimétrica negociación, de los partidos aliados a Morena, tomar lo que les permita su comodidad, o la ruptura. Pero la ruptura afectaría negativamente en lo inmediato más al PT y al Verde, pues Morena mantiene el poder y una clientela electoral difícil de apagar en los próximos años. A esto se debe sumar que el PT y Verde, en la práctica, han demostrado ser partidos donde el criterio de sus oligarquías son el dinero y la posibilidad de permanecer en las curules. Transcurren los años y son los mismos quienes van tanto a cámara de diputados como a la de senadores. Con la RE ¡tendrían que hacer campaña! Y lo que resulta peor, no han hecho campaña solos. Esos detalles los obliga a «pensar bien las cosas» y negociar para votar a favor de la reforma de Claudia Sheimbaun.