La reforma electoral que busca el gobierno federal, como importante acción de la Cuarta Transformación ha generado, como otros procesos en el tema, mucho comentario, vaticinios y afirmaciones en muchos sentidos. Uno de ellos es que el cambio a las leyes electorales buscaría aniquilar la democracia en México e instaurar un régimen dictatorial. Pero el gobierno responde que no, que la reforma será la que indiquen los mexicanos por medio de consultas y foros que deberá llevar a cabo una comisión que encabeza Pablo Gómez Álvarez.
Lo primero que llama la atención es que el sólo anuncio de dicha reforma ha desatado un gran rechazo muy apriori de la oposición, de empresarios e intelectuales, principalmente. Lo más seguro es que toman en cuenta los intentos fallidos en el tema, y también la fuerza legislativa que tiene el régimen que gobierna en las cámaras. Aprobarán todo.
En la perspectiva política claro que sería un retroceso terminar con la representación plurinominal, pues de ser así, en poco tiempo no habría participación de los partidos políticos opositores en el Congreso. Desaparecer el financiamiento a esos partidos también significaría la extinción del PAN o del PRI.
Poner más «alta la vara» para formar nuevos partidos, también limitaría o aniquilaría el surgimiento de nuevas expresiones políticas.
En el terreno administrativo, desaparecer al INE y convertirlo en INEC, para agregar que ese máximo órgano también haga consultas, representa, para la oposición matar la democracia. Desaparecer los Oples de los estados y conformar una sola institución (INEC) también sería visto como restar importancia a lo que ha dado resultados, al menos, en los últimos 25 años.
Ahora lo único que queda es esperar y confiar en el trabajo y sensibilidad, por ejemplo, de Pablo Gómez Álvarez, un político y académico surgido de la izquierda. Personaje que por su trayectoria tiene un amplio panorama de lo que requiere el pueblo y un gobierno surgido del mismo. Cuando Andrés Manuel López Obrador militaba en el PRI y Claudia Sheimbaun Pardo estaba en la preparatoria, Gómez Álvarez, militaba en el PSUM (partido socialista unificado de México). Luego un camino largo en otros partidos de izquierda, donde se padecieron las injusticias del régimen cerrado que significó para ellos el PRI y el PAN. Esta experiencia, implica también conocimiento del tema, y a la vez esperanza, oportunidad, para llevar a cabo los trabajos de una reforma digna que calle las críticas y se convierta en un elemento vanguardia del sistema político mexicano.
Se anuncia que la base de las discusiones y propuestas vendrán de la consulta a la ciudadanía y representantes académicos del país. Y en esa lógica nos preguntamos: ¿Estaría de acuerdo la gente común en que se baje el monto financiero a los partidos? ¿Que baje el número de plurinominales y que las que queden tengan un nuevo esquema de distribución, como dársela a los segundos lugares de cada partido? ¿Estaría de acuerdo la gente en que sea un sólo organismo electoral el que haga las eleciones y no haya doble funcion de organismos que gasten dinero para lo mismo? Pues hoy cuando el INE hace elecciones los Oples descansan, y viceversa.
¿Estaría de acuerdo la gente en seguir creando partidos pequeños que viven aliados al poder en turno (PVEM, PT y otros) que gastan enormes cantidades de dinero para las oligarquías únicas que los dirigen?
Morena y el régimen que gobierna tiene en sus manos la enorme oportunidad de construir una reforma electoral, no surgida de las negociaciones con los partidos políticos, como era en el pasado reciente, y en cambio tomar en cuenta la opinión del pueblo. Construir un nuevo instrumento del sistema político mexicano que termine con los vicios, trampas, dispendio y modo de vida de los partidos políticos. Una reforma que contribuya verdaderamente en el desarrollo democrático de México donde quepan todas las expresiones que no contempla la actual legislatura.
Esa es la gran duda. Ese es el reto para los morenos que en breve iniciarán los trabajos en medio del descontento de los políticos e intelectuales que en el pasado se sirvieron de todas las reformas.



