Hoy la ceremonia del Grito de Independencia tendrá aroma de mujer. Por vez primera en México será una mujer quien dé el grito; lo mismo ocurrirá en Mazatlán. Un hecho que marca un punto de inflexión en la historia: la lucha que emprendió la sociedad para visibilizar a las mujeres y otorgar el lugar que les corresponde, hoy en México se cumple.
Los esfuerzos para saltar el machismo en la política, por ejemplo, llevó modificar la ley electoral y asumir la equidad de género en las contiendas electorales y en las zonas donde hay posibilidad de triunfo político.
En 2006 surgió la ley de igualdad entre mujeres. Luego se obligó a los partidos políticos a que hubiera el 50 por ciento de candidaturas a las mujeres. Más tarde ocurrió la misma presión para que les dieran candidaturas donde cada partido tenía posibilidades de ganar. El objetivo fue que las mujeres llegarán al poder, y así ha ocurrido, por fortuna.
Hay un avance muy significativo en la búsqueda de equilibrios entre el hombre y la mujer. Pero mucho se debe a voluntades individuales, y obvio, colectivas. Andrés Manuel López Obrador fue clave para que Claudia Sheimbaun Pardo ganara las elecciones y hoy diera el grito en el máximo balcón presidencial.
En Mazatlán, fue Rubén Rocha Moya quien designó a Estrella Palacios para que fuera la candidata mujer que le correspondía, vía legal en su partido (Morena), a este municipio. Entonces, en ambos casos fueron los hombres quienes tomaron decisiones en ese sentido. Lo que indica que la lucha no solo es de mujeres y colectivos. Los hombres también aportan en situaciones claves.
Hoy en México, después de 400 años de vida institucional, será una mujer quien diga Viva México. Y también en Mazatlán será una mujer quien salga al balcón de palacio y lance el grito de Independencia.
Pueden interpretarse muchos significados, pero el que las mujeres también griten, implica un cambio en esta sociedad que vivimos. Las mujeres ya forman parte de la vida social, económica, cultural y política de México. Esto, positivamente, llegó para quedarse. Las mujeres, al igual que Claudia Sheimbaun Pardo deben seguir su ejemplo: estudiar, prepararse y entender a la política como un campo que ya no está impedido para ellas, porque si saben gritar, también deben saber gobernar.



