Al margen de los 13 aspirantes a coordinar los comités de la Cuarta Transformación en Sinaloa, o lo que es igual, ser el candidato o candidata a la gubernatura, tiene hoy la oportunidad de mostrar a propios y a extraños, qué tanto aplica su máxima bandera: No Mentir, No Robar y No Traicionar.
La frase que acuñó Andrés Manuel López Obrador, líder moral de «los guindas» en México, se puede dudar al momento de su aplicación o cumplimento, tanto en las acciones de gobierno o en la vida interna de partido.
Hoy es poca la discusión en el sentido de quién tiene mayor arraigo o merece ser el elegido para ocupar tan significativo cargo, bajo el proceso interno de Morena, paralelo a lo que indica la ley electoral de México. Hoy concentra mayor atención, en aspirantes y espectadores, la aplicación real o no de las encuestas.
Ahí está el mayor enigma; no todos creen en la primera acepción de la frase. No mentir, por parte de quienes organizan las elecciones internas en Morena, representa un valor de dimensiones quizás poco calculadas. Ahí está mucha de la credibilidad que ese partido puede lograr, en medio de una de las mayores crisis que este instituto político ha padecido: el conflicto con Estados Unidos de Norte América, por el señalamiento de corrupción y relación delictuosa en 10 altos funcionarios de Sinaloa; eso les perjudica en muchos frentes, sobre todo en la credibilidad y la solidez institucional.
Entonces la encuesta, método imparcial, cuyo resultado dejaría satisfechos a todos los contendientes, de no ser tan real, de ser una farza, sería una mentira. Y ese elemento echaría por tierra el valor de credibilidad en Morena. Y sí hay razones para dudar. En fechas recientes, el gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya, ventiló que él no ganó las encuestas, que fue candidato por decisión; groso modo así lo dijo. Esta expresión cobra importancia hoy día en que los perfiles más sobresalientes de Morena se la juegan en el territorio, en sus asambleas informativas. Todos y todas luchan en convencer que son los mejores para que los sinaloenses los elijan al momento de tener la encuesta enfrente.
Pero la encuesta también se vuelve un reto para Morena; representa de nuevo oportunidad para saber de qué están hechos. Es la hora de demostrar que la frase que dejó, como legado «sagrado», Andrés Manuel López Obrador: No Mentir, No Robar y No Traicionar, en verdad es un referente de valor y comportamiento en este partido político, que al igual que todos, se alimenta de variadas acciones humanas, todas ellas con altos índices de capacidad, ambición y pragmatismo. Ahí está el reto.











