En cada sección electoral habrá un comité de militantes del Movimiento de Regeneración Nacional. Ya inició la conformación y será en enero del próximo año cuando termine. Para entonces habrá 144 mil militantes u operadores políticos en total, y en cada segmento donde se recoge el voto. Eso significa un trabajo suficientemente efectivo para ganar todas las elecciones. Lo que se traduce en que Morena intenta perpetuarse en el poder por varios sexenios.
También es un principio de democracia participativa a fin de que tanto el presidente y secretario de cada sección electoral serán también integrantes del consejo municipal, órgano que tendrá, entre otras ocupaciones, decidir quienes serán los candidatos en sus territorios. De ser así, Morena tendría por fin un mecanismo mas claro y válido para dirimir sus intereses políticos interinos y no estar sujetos al «dedo» de los jefes políticos o las oligarquías en turno. Hasta aquí suena muy bien esa acción política, pero después de los claros vienen los oscuros.
El proceso para elegir a cada representante de cada seccional implica, dirección, dinero y estrategia para definir quién debe ser el que ocupe esas dos carteras territoriales. Aquí surge la mano invisible que en el pasado movía al PRI o al PAN: el aparto de gobierno, de los tres niveles.
Morena, como espejo refinado del buen ejemplo de control que tuviera el PRI en sus mejores tiempos, hace uso también del poder Institucional para incidir en esas capas o bases de su estructura de poder. El domingo pasado ocurrió la primera jornada para elegir comités y ya pudimos ver a grupos de morenos enfrentados para lograr quedarse con cada sección territorial. Esa historia ya la vimos en el PRI, en el PAN y más burda en el extinto PRD.
Y es que el enfrentamiento de grupos de morenos, dependientes del Estado, de la Federación o de liderazgos locales, es inminente porque, si se respeta la teoría, son los representantes de cada comité quienes decidirán a los candidatos. Ahí estaría el poder. Y hablamos relativamente porque falta ver cuando se lleguen esos tiempos y seamos testigos de las líneas que caigan a cada asamblea municipal para definir tal o cual personaje y se convierta en candidato o candidata.
Por lo pronto ya estamos viendo como Morena se prepara para establecer una medida muy importante bien empleada le puede garantizar muchos sexenios más en el poder. Pero mal empleada, como ha sucedido en otros partidos políticos, puede ser el principio del fin.



