Morir Entre las Guerras del Narco y la Política

El asesinato de Carlos Manzo, alcalde de Uruapan Michoacán, duele a México, y pone en evidencia la debilidad del gobierno para defender a la gente común. Pero también muestra el nivel de enfrentamiento entre la oposición y el gobierno emanado de Morena.

Lamentablemente el atentado al alcalde, fue tomado con bastante celeridad, por líderes de partidos políticos para señor la incapacidad del gobierno de Claudia Sheimbaun ante la violencia que ha surgido después de la detención de Ismael Zambada. Y tienen razón, el estado no ha logrado controlar la ola de asesinatos y desapariciones de personas. Pero también es cierto que aprovechan este y cualquier hecho para culpar al gobierno desde la visión de la política.

Este fenómeno de enfrentamiento o guerra sin cuartel, entre la oposición y los gobiernos de Morena, fue evidente por ejemplo en las posturas entorno a los desastres de las lluvias en Veracruz y cuatro estados. A través de los medios se publicaron inexactitudes y falsedades, como la muerte de 192 estudiantes. Al final de cuentas la presidenta Claudia Sheimbaun sobresalió con el trabajo que ella encabezó en esa tragedia.

Lo que ocurre con la muerte del alcalde de Uruapan, es toda proporción guardada, algo similar a la narrativa por las lluvias. De ahí la desafortunada referencia de la presidenta en calificar como «carroñeros» a los políticos y «comentócratas» que desde su óptica aprovechan la desgracia para sacar «raja política».

Se ve como una acción desmedida y hasta aberrante, cuando la presidenta hace estos señalamientos como sucedió hoy en su conferencia, donde además recordó que la guerra de criminales en Michoacán fue iniciada por Felipe Calderón y continuada por Enrique Peña; pero se le olvida que luego siguió López Obrador.

Ante el crimen organizado, los gobernantes, emanados de cualquier partido político, no dicen públicamente los alcances del crimen y la poca acción del gobierno. No hablan de la dificultad para resolver el tema. Porque el tema no es fácil. El crimen organizado es como un cáncer, de muy difícil solución.

Pero Carlos Manzo no ocultó esa información que todo alcalde o gobernador tiene. A él le fue benéficio en sus aspiraciones políticas: ser un político que lo decía todo, que nombraba a los criminales con «santo y seña» lo colocaron en el «estandarte» de la valentía. Eso le dio la fuerza para salir de Morena y ganar la alcaldía de manera independiente.

En Michoacán, donde lamentablemente ya han matado a otros alcaldes; donde coexisten mas de 4 grupos de criminales -descritos por él mismo Carlos Manzo- era una alta posibilidad de que su vida terminara así. De ahí la petición de traer protección personal -que de nada sirvió- por la posible actuación de los criminales en su contra.

Hoy ha ocurrido lo que muchos y él mismo temían, la muerte. Y este hecho ocurre en un contexto donde la guerra entre criminales se desató luego de la detención del capo de la droga más grande de todos los tiempos. Un hecho inédito, esperado por nadie. Esa detención tomó por sorpresa a todos. Pero las consecuencias de esa guerra coloca al gobierno como un ente poco capaz para proteger a la gente. Y también sirve de argumento a la oposición para decir -con ejemplos- que el gobierno no sirve, y que ellos, el PRI, PAN, son mejores.

Carlos Manzo murió en un contexto de guerra entre criminales y políticos.