Ayer en Mazatlán fue opacado el informe que hicieron los diputados federales de Morena. Acudieron con Alfonso Ramírez Cuéllar, y como invitado de honor llevaron alcalde retirado Gerardo Vargas Landeros.
Con recinto lleno en pleno acto surgió un grupo de ciudadanos, quienes con pancarta en mano manifestaron su rechazo a los legisladores a quienes calificaron públicamente, entre otras cosas, de oportunistas.
Lo extraño aquí es que un día antes, hubo otro informe, con diputados sinaloenses, quienes tuvieron como invitado de honor al gobernador Rubén Rocha Moya. Algunos diputados y diputadas aparecieron en ambos eventos, pero obviamente en alguno estuvieron incómodos, pues solo cumplieron.
Estos eventos son el umbral de un conflicto al interior de Morena, cuyo objetivo o disputa es la gubernatura de Sinalao. En cada partido, como lo señaló el sociologo Alemán Robert Michels, ocurre una oligarquía. Y aquí se trata de una disputa entre oligarquías.
El gobernador, por su investidura y de acuerdo al sistema político mexicano, es el «jefe político» de Morena en territorio que gobierna, de ello no hay duda. Pero a dos años de la conclusión de su mandato, hoy surge un grupo que igual intenta construir una oligarquía conectada con el centro del país, para colocarse en el lugar de las decisiones que vendrán a darse en Sinaloa para la sucesión gubernamental y la definición de todas las candidaturas del 2027.
Hace unas semanas, la diputada federal, Graciela Domínguez Nava, presentó en el mismo lugar de ayer, su informe. Fue una muestra de fuerza de Morena bajo la oligarquía del gobernador. Hoy la medicion sería simétrica pero algo ocurrió y las cosas no salieron bien.
En el escenario de Morena en el país, ya entendieron que el género va en serio. De 4 mujeres gobernadoras que quedarían en 2027, 12 mas deben llegar. Y Sinaloa es parte de este contexto. Por eso la puesta a correr de dos importantes figuras adheridas al rochismo: Teresa Guerra Ochoa y Graciela Domínguez Nava, para hacer tercia con Imelda Castro Castro.
Una de esas figuras tiene sus simpatías y apoyo en el grupo del domingo y dos con el del sábado. Este es un «Tiro Cantado como dicen en mi rancho». Se trata de los movimientos hacia la sucesión gubernamental.
Aquí Morena debe tener bastante cuidado, aunque la expectativa de triunfo la tiene el partido tinto, la posibilidad de una ruptura interna también subsiste. La historia ya la conocimos en el extinto PRD, en donde militaban las tres aspirantes a suplir a Rubén Rocha Moya.



