Dice el dicho que » cuando el río suena es porque agua lleva» y en Mazatlán trasciende y crece la versión de que el partido político Movimiento Ciudadano (MC) estaría ofreciendo una candidatura a la reconocida empresaria local María José Salazar Reyes «Majo» como la conocen sus familiares y amigos. Este rumor se mantiene como tal, nadie lo ha confirmado ni rechazado. Y surge en un contexto donde Morena, el partido gobernante en el puerto, ha adelantado sus tiempos para definir quién o quienes serían sus cartas políticas para el procesos electoral de 2027.
El rumor adquiere relevancia en principio por dos cosas: se trata de una joven mujer que sorpresivamente saltó a la palestra de los negocios inmobiliarios en esta ciudad, hace apenas unos años. Ella y su familia son los promotores de una compañía constructora que ha logrado infinidad de desarrollos, para estar en la cima del ramo. Lo que indica que habría suficiente dinero en el escenario de una posible candidatura. Pero otro elemento que alimenta la polémica es que la joven empresaria tiene nula experiencia en la política, lo que llama la atención del ¿por qué? o de ¿dónde surge el interés en querer ser gobierno? —de ser cierto que busca una posición política—, no se conoce algún mínimo antecente que justifique el supuesto objetivo.
Esta situación también se desarrolla en un contexto donde la política ha degrado bastante su ejercicio. Hoy día, con Morena por ejemplo, prácticamente gana una elección «quien sea» pues con la clientela electoral que surgió del fenómeno político que encabezó Andrés Manuel López Obrador, en su lucha social de más de 25 años, y el efecto de los programas sociales; hacen ganar a acualquier hombre o mujer, sin importar mucho su experiencia política.
Pero el contexto de Morena no aplica en un posible proceso electoral de la señora «majo»; o al menos que estén apostando a una elección soportada a base de dinero —factor importante en una contienda política, pero tampoco determinante— pues sobran casos de ejemplos donde el recurso económico por sí solo no es suficiente para llegar al éxito en una contienda política. Ahí está el caso de Jesús Vizcarra Calderón, acaudalado empresario sinaloense que ni con todo su dinero pudo lograr ganar las elecciones para gobernador de Sinaloa en 2010. Y sobran ejemplos en este sentido.
MC debería reflexionar ante esta posibilidad; no es tan sencillo querer aumentar la participación ciudadana para beneficio propio, con una postura carente de calidad política. Para ganar elecciones se requiere no solo dinero, ni nombre, si no pregunten a Luis Donaldo Colosio Riojas: él goza de nombre que lo coloca en el ánimo y reconocimiento de los mexicanos, pero no tiene la suficiente experiencia política. Por eso mantiene un trabajo de territorio y de funciones estrictamente políticas, para lograr el fin: ser candidato a la presidencia de México.
El partido de Dante Delgado Rannauro, el mismo que en Sinaloa impulsó Sergio Torres Félix, ahora bajo la coordinación de Sergio «El Pio» Esquer, debería medir bien su perspectiva. Ganar las elecciones para diputado local, federal o a la presidencia municipal, no es lo mismo que ganar una elección de reinita infantil del carnaval, con dinero. Acá se requiere más que eso. Porque nadie se opone a que la señora «Majo» aspire políticamente, la constitución faculta a todo ciudadano mexicano a votar y ser votado. Pero zapatero a su zapato, no hay éxito de la noche a la mañana, ni dinero que lo garantice.








