La Oposición de Oligarquías de la 4T Pone a Prueba a Sheimbaun y a López Obrador

En un sistema político normal, las oposiciones al régimen que gobierna surgen de los partidos que han perdido, de la sociedad a través de empresarios, u otros grupos que no coinciden con el régimen. Actualmente en México se aprecia una acción tan paradojica como anecdótica: la oposición a la Cuarta Transformación (4T) empieza a perfilarse en el círculo interno; dentro del mismo partido y con sus aliados. Lo que significa una firme y peligrosa postura que desafia a la presidenta de México y jefa política de Morena, y también al líder fundador.

Pero esta situación es muy crítica si consideramos que la oposicion a las propuestas de Claudia Sheimbaun, con sus iniciativas de reformas políticas, no provienen de la ciudadanía, sino de las élites del Partido del Trabajo (PT) del Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y del mismo Morena.

Lo paradójico es que, hoy día, la lucha que enfrenta la presidenta Sheimbaun, no viene de PRI, PAN o MC, sino de sus aliados; la oposición la están generando las oligarquías de los integrantes del movimiento que la ha llevado al poder.

Luego de la derrota que sufrió la presidenta en la etapa A de la reforma electoral, a consecuencia de la negativa del PT y PVEM, hoy en pleno proceso del plan B, son los mismos dirigentes quienes han expresado no aprobar de nuevo. Y los argumentos son variados, pero lo que no se dice es que esos partidos buscan mantener sus privilegios que estarían en riesgo al ser aprobado el segundo plan.

Perderían regidores, dinero a través de los órganos electorales locales, y lo más grave para ellos: que la presidenta pueda hacer campaña y reducir la figura de los partidos aliados.

Se trata de una postura, la del PT y PVEM, contraria los objetivos de una democracia plena. Pues son las cúpulas, no los ciudadanos militantes de éstos partidos, quienes intentan poner sus condiciones. Es la oligarquía.

Ya el sociólogo francés Robert Michels no ha dejado claro en su obra «La Ley de Hierro de la Oligarquia» que «toda organización compleja tarde o temprano termina siendo dirigida por una élite» y las consecuencias, entre otras cosas, puede generar una «Desconexión»: el partido al ser manejado por una oligarquía deja del lado las demandas de la militancia y de la ciudadanía para solo enfocarse en defender sus privilegios.

Esa desconexión podría ser planeada y usarse. En una elección, —que bien podría ser la de 2027— de rendición de cuentas, los resultados para ambos partidos pueden ser negativos: la ciudadanía podría cobrar factura.

Quizás ese sea el objetivo oculto de la otra oligarquia, la de la 4T que dirige Claudia Sheimbaun y el ex presidente Andrés Manuel López Obrador: dejar que sus aliados se exhiban y luego recoger los resultados, que bien podrían arrojar las encuestas que están por hacerse para establecer alianzas y candidaturas.

Sería una jugada muy arriesgada por parte de la cupula Morenista, pero para ellos, creemos, que resulta necesario mantener bajo control tanto al PT como al PVEM y de paso a sus líderes incómodos como los Monreal y a los Velasco.

Los senadores Saúl Monreal y Ruth González Silva, de Morena y PVEM respectivamente, no podrán ser candidatos a gobernador bajo la postura de la presidenta de México y de Morena, quienes han indicado no al nepotismo ni a la reelección. La ley lo permite, pero la ética Morenista no. Estos casos se suman al conflicto que ha generado la oposicion a las reformas. Y aquí se pone a prueba la astucia política de Claudia Sheimbaun y del mismo López Obrador en controlar la oposicion, no la de fuera, si no la que está creciendo en las cupuas de los grupos que conforman el movimiento que gobierna. O lo controlan o estaríamos viendo el inicio de la caída del poder político del que hoy goza Morena.