¡Si usted creía que nada más en Morena se libra una guerra interna por el poder! No, también en Movimiento Ciudadano (MC) «hace aire», y después del lamentable atentado en contra de Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya, se vislumbra otra tragedia: el arrebato que han delineado desde el centro del país, para depositar la coordinación de MC en un grupo distinto al que lidera el diputado Sergio Torres.
El contexto y la oportunidad para los líderes nacionales de MC, encabezados por Jorge Álvarez Maynez y bajo la aprobación de Dante Delgado Rannauro, es muy fácil: ante la imposibilidad, que le ha generado el atentado al diputado y coordinador estatal de este partido, ven la oportunidad para imponer a un nuevo equipo «político». Sergio Esquer Peiro, a quien conocen en Culiacán como «Pio Esquer», sería el coordinador de MC y seguro candidato a la presidencia de la capital de Sinaloa.
Esta medida viene acompañada de una «limpia» para todo el Estado. A los líderes nacionales de MC, en vez de fortalecer a la diputada Elizabeth Montoya, quién milagrosamente está con vida y en funciones, optan por ofrecer, sin mérito alguno —solo el dinero que se aportaría a la campaña municipal— el puesto que hoy mantiene en pausa Sergio Torres Félix.
Y como mera revancha política, MC en nivel nacional aprovecha la desgracia de su líder que construyó de la nada al partido en Sinaloa. Torres Félix, con toda la experiencia y habilidad, colocó cimientos de un partido que en Sinaloa no pintaba, no era nada. Hoy tienen coordinaciones en todos los municipios, 15 regidores en cabildos, un presidente municipal, dos diputados en el congreso. Una presencial política destacada. Pero eso, tal parece, que no vale para Álvarez Maynez y Dante Delgado.
Y por si fuera poco, el asecho es para los líderes regionales y municipales, ellos también serán sustituidos por personas desconocidas, o que no han aportado nada significativo al partido.
Hemos insistido que las oligarquías siempre se mantienen alejadas de la militancia, y sus propósitos siempre se enfocan en aprovechar las muchas o pocas oportunidades del partido para el beneficio personal: para obtener dinero, modo muy común en los partidos políticos de baja intensidad en México.
Porque en el caso Sinaloa no se ve la justificación para no apoyar, por ejemplo, a Elizabeth Montoya como candidata a la gubernatura; esquema para ganar las elecciones o aumentar el poder político en alcaldías, regidurías y diputados, pues en el actual contexto de violencia sufrida por ambos diputados, bien podrían convertir el dolor en oportunidad política.
Pero MC ha optado en arrebatar lo construido por Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya, como cabezas de una amplia estructura de líderes en todo el Estado, quienes luego de soportar la tragedia, ahora enfrentarán la probable «limpia» que ha indicado MC desde el centro del país.



